Después de 92 minutos de un partido trabado, con presión en la mitad y pierna fuerte, apareció la magia del hombre del Barcelona, que encaró por el medio, pasó con regate y definió por bajo ante Victor. Lo sufrió Brasil, lo disfrutó Argentina, pero lo ganó ‘Lio’.
Los dólares provenientes del petróleo lo pueden todo y esta vez llevaron el clásico de Sudamérica -y del mundo- a Doha, Qatar. Los jeques querían ver a las figuras y debieron armarse de paciencia: recién a los 92 minutos de juego apareció Lionel Messi para decretar el 1-0 de Argentina sobre Brasil.
Antes hubo ráfagas de buen juego. Comenzó mejor el ‘scratch’ con un enchufado y retornado Ronaldinho Gaúcho, que propició buenas combinaciones, como la que terminó con un disparo en el travesaño de Daniel Alves, que tuvo a Sergio Romero como espectador.
La respuesta ‘albiceleste’ no se hizo esperar. Messi -quién otro- armó solo una jugada por el centro y su disparo rozó el ángulo superior de Victor. Era el preámbulo de lo que vendría en el minuto final del partido: ‘Lio’ combina en la mitad de la cancha con Lavezzi, encara se saca a dos de encima y cruza el remate con zurda, alejándolo de las manos del portero.
Minuto 92 y triunfo para Argentina en un cotejo que tuvo mucha presión y por momentos bastante roce. Estaba trabado y los dos parecían conformarse con el empate sin goles. Pero Messi lo ganó, solo. Lo sufrió Brasil y lo disfrutó el cuadro trasandino, pero el que hizo todo fue el zurdo del Barcelona.
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